
Vuelves en la flor del almendro,
en la brisa de la mañana.
Con un manto de besos silvestres,
cubres mi cuerpo de nácar.
Llueves con sabor a fresa,
sobre tierra arrebatada.
Con olor a dunas resucitas,
lunas por el invierno apagadas.
Deja que escriba tu nombre
con doradas letras de guirnaldas.
Para que no se me olvide,
por si alguna vez me faltas.
M.M.D. Marzo’11
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